Reseña del videoforum sobre violencia intragénero

Nuestra compañera F. Lourdes Bravo Pérez presentando el videoforum

Nuestra compañera F. Lourdes Bravo Pérez presentando el videoforum

El pasado 27 de octubre llevamos a cabo un videoforum sobre violencia intragénero desde Contramarea, gracias a la colaboración de la Biblioteca Municipal de Santa Cruz de Tenerife que nos cedió la sala de proyecciones en el TEA. El documental proyectado fue “My girlfriend did it” que aborda la violencia en relaciones de mujeres lesbianas/bisexuales a través de la opinión de expertas y de los testimonios de víctimas/supervivientes.

Contamos con la asistencia de unas 30 mujeres y tuvimos la oportunidad de debatir durante algo más de una hora sobre violencia intragénero.

El documental fue muy bien acogido y, una vez finalizado, provocó un gran silencio que las asistentes achacaron a la crudeza de esta realidad hasta el momento desconocida en toda su magnitud por ellas.

 

Un momento del debate

Un momento del debate

Posteriormente, en un debate muy animado, abordamos entre otros los siguientes temas:

– Asistieron profesionales que trabajan en violencia de género y resaltaron el hecho de que los mecanismos de violencia, el conocido como ciclo de la violencia, así como las estrategias de dominación coinciden en muchos aspectos con las usadas por los maltratadores en los casos de violencia de género. Apuntamos que, efectivamente, las estrategias de violencia son similares, pero que la base de la violencia difiere y que, además de las estrategias comunes, existen otras específicas.

– Tuvimos ocasión de desmitificar la creencia en cuanto a los roles de género y la violencia entre lesbianas/bisexuales, que afirma que la maltratadora asume un rol masculino. Hay investigaciones que demuestran que el hecho de estar más próxima a un rol masculino, en apariencia o conducta, no determina que esa mujer sea la maltratadora en una relación de violencia, y que además este mito dificulta a las mujeres que transgreden el rol femenino ser creídas cuando son víctimas de violencia.

– Por otra parte, es imprescindible que las/os profesionales estén capacitadas/os para diferenciar una agresión de la violencia, puesto que en ocasiones quien maltrata puede ser agredida por la víctima en defensa propia y puede usar esta agresión para victimizarse, darle la vuelta a la situación y hacer parecer a la víctima como maltratadora. La violencia es un proceso, no es un hecho puntual, ancla en desequilibrios de poder; por tanto, debemos analizar el caso en profundidad para determinar qué papel juega cada miembro de la pareja y no quedarnos en la información superficial. En cualquier caso, aunque diferenciemos entre agresión y violencia, es evidente que ninguna agresión está justificada, lo que sí está es explicada en términos de autodefensa.

– También salió a relucir la necesidad por parte de los/as profesionales de tener formación específica en diversidad afectiva-sexual y en violencia de intragénero. Reconocían que teniendo formación en violencia de género estarían en condiciones de detectar situaciones de violencia, pero que les faltarían herramientas para detectar situaciones muy específicas de este tipo de violencia y también para abordarla.

– Como no podía ser de otra forma, siempre que hablamos de violencia sale a colación el hecho de que también hay hombres maltratados por mujeres. Argumentamos que cuantitativamente esa realidad es muy inferior a los casos de violencia de género y de violencia intragénero y, sobre todo, que cuando hablamos de un tipo de violencia no quiere decir que estemos negando el resto, solo significa que nos ceñimos al tema en torno al cual nos hemos reunido y, en nuestro caso, fue violencia intragénero. Puede consultarse un artículo sobre la violencia que sufren los hombres por parte de las mujeres aquí.

– Otro punto polémico y también habitual es el referido a las terapias para quienes maltratan. Apuntábamos que la eficacia de las mismas es dudosa, que no tienen la duración ni la profundidad deseada y, sobre todo, que no han de estar ligadas a beneficios penitenciarios de ningún tipo. Como aspecto más importante destacábamos que quien maltrata rara vez tiene conciencia de tener un problema, sino más bien de ser víctima, por lo que resulta muy difícil atender a una persona que no quiere ser atendida. Puede consultarse un artículo sobre las terapias de reeducación para maltratadores aquí.

– El sexismo, en el caso de violencia de género, configura unas relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres, lo que hace que en una relación en la que hay violencia los papeles víctima/maltratador se repartan mayoritariamente de forma que las mujeres sean las víctimas y los hombres los maltratadores. Sin embargo, en relaciones de lesbianas/bisexuales el sexismo no opera de la misma forma y hay que buscar el desequilibrio de poder en otras variables.

– En cuanto a los recursos, es cierto que no existe una ley específica, pero no lo es menos que existe amparo legal para la violencia doméstica, aunque no podemos hablar de que haya la misma red de recursos sociales y económicos. Por este motivo, es importante estudiar bien la violencia intragénero y las necesidades que tienen las víctimas/supervivientes para articular una agenda política de reivindicaciones a fin de lograr satisfacerlas. No obstante, como decíamos, a nivel legal se pueden poner denuncias, pedir órdenes de alejamiento, etc.

– Concluimos que es imprescindible realizar una labor de divulgación y visibilización de la violencia intragénero, logrando de esta manera sensibilizar e implementar estrategias de detección, prevención e intervención; así como realizar una labor de formación de profesionales y activistas e incluir en la agenda política del activismo LGBT esta realidad.

 

Amaya Padilla y Lourdes Bravo preparando la actividad

Amaya Padilla y Lourdes Bravo preparando la actividad

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